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Ester Martinez Vila

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Ester i gosMe llamo Ester y mis raíces son catalanas y andaluces.
Las tareas que llevo a cabo en el parque son muy variadas, como coordinadora de actividades, atención al visitante, limpieza, mantenimiento de algunos animales… También soy la encargada de la actividad de los vestidos de los animales, conocido como Toca-toca, que hacemos conjuntamente con Stania o Anna, donde ellas presentan las aves rapaces y yo algunos animales comunes que he adiestrado para que les guste conocer a gente y se dejen acariciar, como por ejemplo el ánade real, la gallina ampurdanesa, un conejo… Poder conocer a estos animales comunes de una forma diferente de lo que había estudiado me ha ayudado a entender y a simpatizar mucho más con ellos. He entendido su comportamiento social y eso es positivo para su futuro: en muchas explotaciones ganaderas actuales ya mejoran sus instalaciones y dan una calidad de vida y de bienestar para el animal muy superior, de ese modo la sociedad se ve favorecida, respetando las necesidades de los animales para el consumo humano.

Ester en activitat Toca tocaConocí el proyecto de Stania y Eloi y me fascinó que en las tierras que me habían visto crecer y que tanto me habían enseñado, se abriese un espacio donde poder observar a animales tan desconocidos, sobre todo las aves rapaces nocturnas. ¡De repente mis anhelos de futuro se hacían realidad, poder trabajar con lo que más me gusta y en mi hogar!

El Zoo de los Pirineos, un proyecto muy joven, pero con visión de futuro. Un espacio privilegiado y protegido a nivel europeo, donde se pueden conocer los animales autóctonos del Prepirineo catalán, tan desconocidos para la mayoría de nosotros.

¿Y un zoo diferente por qué? Porque este proyecto es fruto de la ilusión y de los sueños de una familia que nos abre las puertas de su casa para enseñarnos el trabajo que están haciendo.

Y como todos tenemos familia, sabemos que no todos los caminos son llenos de flores, y que no siempre nuestro estado de ánimo es el mejor, pero nosotros hacemos piña en los momentos difíciles, pues también sentimos el dolor cuando un miembro de la familia animal nos deja y éstas emociones se intentan superar con todas las cosas buenas que nos llenan.

Entrenament d'au rapinyaireLa familia crece lentamente, siempre unida. Una familia que crecerá fuera de los lazos sanguíneos. Crece de la ilusión y de la misión de crear un futuro mejor. Enseñar los valores más importantes del ecosistema donde vivimos todos y del que formamos parte. Aportar conocimiento y respeto para acabar con la ignorancia que nos ciega hacia los animales salvajes (¡no todos los pájaros grandes que vemos volar en el cielo son águilas! …).

El espacio donde está ubicado el parque ya es un espacio privilegiado y nos da un valor añadido muy grande. Mi abuelo siempre decía que estas tierras eran “un culo de mundo”, pero gracias a eso han perdurado a través del tiempo. Se puede observar la fauna salvaje en todo su resplandor; buitres, alimoches, águilas culebreras, quebrantahuesos, ciervos, gamos, corzos, jabalíes, liebres, ardillas… todos estos animales se suelen ver durante el trayecto hacia el parque.

Como diría el cantautor de Solsona Roger Mas, “arriba en la montaña el recelo se aquieta y duerme”, o como diría yo, “subid a la montaña si queréis curar el alma”. Es un lugar donde los pensamientos se desvanecen al contemplar la inmensidad, lleno de historia y leyendas, senderos y rutas, grutas y barrancos…

Y ahora os explicaré qué pasos y caminos transité antes de llegar al Zoo de los Pirineos:

 

Ester de petitaMi abuelo fue mi maestro en casi todos los aspectos más importantes de mi vida. Me enseñó el respeto hacia los animales. Tal y como él decía, “Trátalos con respeto, pero sin miedo”. Mi abuelo era payés y todo un especialista de pájaros pequeños, se sabía los cantos de los diferentes pájaros e incluso sabía su finalidad… (si era para aparearse, porque sentían peligro…). Él me trasmitió su calma y su paz para tratar con los animales y eso me ilusionó más adelante para estudiar sobre ellos. Estudié un ciclo formativo de grado medio de técnica en Explotaciones Ganaderas, donde aprendí todos los temas relacionados con el campesinado, la tierra y la producción ganadera. También aprendí sobre los animales de compañía y, sobre todo, sobre los caballos, ya que desde pequeñita habían estado dentro de mi cabeza y fueron mi principal motivación. Años más tarde la motivación aún estaba allí y cursé un master de hipología del caballo, y aprendí cómo estos animales pueden ayudar a las personas a sentirse mejor y a equilibrarse.

Ester doma clásicaMi vida siempre había estado relacionada con la naturaleza y a descubrir el territorio que nos rodea. (Desde muy pequeña había formado parte del agrupamiento Escola Pare Claret de Solsona.) Mis primeros campamentos fueron en Riu Lacó, un lugar magnífico cerca del parque, y es curioso que pasados tantos años el recuerdo perdure intacto.

De la naturaleza y los animales aprendí muchas cosas importantes imposibles de aprender con los libros. Cada especie tiene unos valores que podemos comparar con los de los humanos, y es muy cierto que, a través de su observación, la humanidad ha creado diferentes aparatos o sistemas que nos ayudan a hacer una vida más cómoda. Si os pica la curiosidad, podéis ver algunos ejemplos en el siguiente enlace: Haz clic aquí

Ester i el seu gos SiraDespués de muchos años rodeada del color verde de la naturaleza, sentí la necesidad de conocer el mar. Por eso me fui a vivir a Menorca (isla declarada reserva de la biosfera, con explotaciones lecheras para la elaboración del queso de denominación de origen de Maó, y sus espectaculares caballos de raza menorquina). El azul del mar y la luz que desprende esa isla me ayudaron a dar un paso importante y emprender un nuevo camino en soledad, dejé una relación de pareja de muchos años y también mi insaciable compañía, Sira, la hembra de pastor alemán. Para curar las heridas, fui a Lanzarote, donde vive mi hermana desde hace muchos años, y una vez curadas (gracias a la energía de aquella isla con más de 200 volcanes), volví a Menorca por otro período de tiempo.

Fue después de 5 años rodeada de agua que volví a Solsona, ciudad que me había visto crecer y que tantas cosas me había dado, entre muchas de ellas tal vez la más importante, mi madre, la familia.

Desde pequeñita he compaginado mi pasión por los animales con lo que me hace sentir más viva, que es cantar. Con ocho años empecé a cantar en la escolanía del Claustro de Solsona con Josep Mª Tripiana como director, una vez llegada a la edad de terminar, continué cantando en las ceremonias de bodas, donde conocí a Joan Badia, teclista y músico con quien estuve profesionalmente vinculada durante casi 10 años, cantando en los bailes de fiestas Mayores, bodas, celebraciones, bailes de salón… En ese tiempo tuve la oportunidad de conocer mucho territorio de Cataluña. Pueblecillos con encanto del Pirineo catalán donde ir a cantar era una aventura increíble. Por ejemplo, a Taús, un pequeño pueblo al lado de Noves de Segre, donde escuchar la brama de ciervos en verano fue una experiencia fascinante y para recordar.

Siempre me ha gustado repetir la dita popular de “quien canta su mal espanta o que la música amansa a las fieras…”

Y ahora, poco a poco voy haciendo raíces, raíces que me han devuelto al lugar donde empecé, raíces que me permitirán llevar el fruto de lo que soy en estas tierras, ¡éstas que cada día observo embelesada hasta que una sonrisa cubre mi rostro!

Ester Martinez Vila

Repsonder

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